Es el estudio de las características somáticas, osteológicas y antropométricas para individualizar e identificar a los individuos involucrados en casos médico-legales, especialmente en los cuales la víctima o víctimas son halladas en estado de putrefacción avanzada, mutilación, carbonización o reducción esquelética.

Con base en el estudio de restos óseos, el Antropólogo Forense puede identificar el sexo, estimar la edad, determinar la estatura, la afinidad racial y características propias de cada individuo (señas particulares), lo que va a conformar su identidad.

Por lo tanto, cuando se trata de identificar un cadáver, como primer paso en su intervención, el antropólogo realiza un estudio consistente en:

- Lateralización (identificación de piezas, sólo en restos óseos).
- Reconocimiento externo para la búsqueda de señas particulares (fracturas, intervenciones quirúrgicas, deformaciones óseas congénitas, etc.)
- Estudio dental (aplicando técnicas similares a las empleadas en odontología).
- Identificación de sexo.
- Estimación de la edad.
- Determinación de la estatura.

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En muchos casos, este estudio antropológico forense ha permitido identificar al sujeto problema, comparando los datos obtenidos de los restos óseos con los aportados por los familiares (cabellos en peines, fotografías, etc.) o de personas ajenas (el odontólogo tratante, estudios médicos, quirúrgicos en posesión de ellos). Sin embargo también en muchos otros, es necesario aplicar otras técnicas sobre todo cuando los restos óseos que se están estudiando no son suficientes o no aportan datos concluyentes.

En estos casos, es necesario ir más allá en la búsqueda de características útiles que permitan identificar al sujeto problema, es entonces que se recurre a ciertas técnicas llamadas auxiliares de Identificación.

Actualmente se manejan diferentes técnicas que permiten individualizar y/o identificar un cadáver con toda certeza. Cabe señalar que no existen reglas que indiquen en qué casos utilizarlas y en cuáles no, ya que depende del tipo de cadáver o restos óseos con los que se esté trabajando, de la información antemortem con la que se cuente, de los recursos de laboratorio y del tipo de hecho que se trate. El tiempo disponible para emitir un dictamen es un factor que debe tomarse en cuenta, es innecesario por lo tanto, practicar una técnica de identificación demasiado elaborada cuando existen otros elementos que llevan a obtener la misma conclusión en un tiempo menor y con la misma certeza. Es por eso que el perito en identificación debe tener el criterio adecuado para determinar si se realiza o no y sólo una vez que se hayan agotado otras técnicas convencionales.