Introducción a Criminalística

El objetivo de este trabajo pretende dar a conocer a quienes se encuentran inmersos en el ámbito de la procuración e impartición de justicia lo que es la Criminalística y las disciplinas con que cuenta y así llegar a la adecuada valoración  de la prueba pericial.

La Criminalística es para el abogado un medio para obtener del perito, todo cuanto pueda ser de utilidad para la investigación y persecución de los delitos para poder así aplicar la justicia.

De manera permanente he sostenido que el Derecho no se agota con el  conocimiento de la ley y que el conocimiento de la ley no puede reducirse a la memorización de su texto, ni a la interpretación del mismo de acuerdo con las reglas de la lógica formal avalada por la jurisprudencia y la opinión de los autores.

Estas afirmaciones buscan cobrar actualidad y sentido con la lectura del presente trabajo, pues en las diligencias denominadas "Inspección" y "Reconstrucción de hechos", por ejemplo, el abogado que supiera solamente la  ley permanecería como un ciego ante el mundo de huellas, rastros y señales que miraría con apasionado interés el perito, aunque desconociera toda ley.

Entre estos dos extremos: el del abogado que no conoce otra cosa más que la ley y del técnico que no conoce nada fuera de su especialidad, se ha de ubicar al abogado que no prescinde del especialista ni lo suplanta, sino que dotado de la formación adecuada para percatarse de limitaciones de su saber, acude oportunamente al profesional que ha de ayudarle a encontrar la verdad que busca.

Tampoco basta que acuda al técnico, hace falta también que sepa interrogar a la técnica y al técnico para obtener de ellos la información que están en posibilidad de proporcionarle sobre la base de la observación de los lugares y de cuantas cosas encuentran en ellos con el empleo de los recursos científicos y tecnológicos que están a su alcance.

No se trata de que el abogado aprenda a manejar esos recursos o a examinar con ellos los lugares y las cosas, se trata de que conozca de su existencia y aprenda a sacar utilidad de quienes saben cómo manejarlos y como examinarlos; para esto último se encuentra el perito y el abogado ha de aprender a pedirle lo que necesita y lo que aquél puede darle.

En este trabajo no ha de encontrar el abogado como convertirse en perito sino cómo, cuándo y para qué ha de recurrir al auxilio del especialista; tampoco ha de encontrar el perito como perfeccionarse en su especialidad o como devenir en abogado sino como cumplir su tarea de auxiliar tanto al Ministerio Público como al Órgano Jurisdiccional, encargados de la procuración e impartición de la justicia respectivamente y todos, con el objeto de esclarecer en lo posible la verdad que se busca.